Un ojo de pez que todo lo ve
un poco de nieve desenfocada, o de arena
todos ahi, todos en cualquier lugar
una risa en primer plano
un desplazamiento leve hacia la derecha
y vos, con una sonrisa torcida por el malbec
un acercamiento a la boca de aquel
que ya no habla ni bebe
de pronto un plano corto de ella
y alternan entre ella y él y tu pantalla se divide
y se desdibuja un rectángulo, trastabilla un enfoque
que te muestra a vos,
riendo
llorando
en aquellos dias fatídicos
en aquellos dias de gloria
en aquellas tardes indistinguibles
de pronto el ojo de pez
y tu casa
y tu planeta
y tu galaxia
y tu universo
escuchás que te dicen,
susurrando,
que no hay fecha de estreno.
Esto va en serio
Definamos esa palabra, esa idea que nos hace querer más, que nos dice que ahi dentro hay algo que en el camino se descubre. La palabra que nos fuerza a escuchar ecos de lo nunca escrito, la misma que nos deleita el presente y nos cuestiona. Definamos, si es posible....
lunes, diciembre 26, 2011
jueves, octubre 27, 2011
Mashup Brian Aldiss, José Saramago y Mario Benedetti

Me estaba duchando después de una noche de insomnio cuando tuve la revelación.[1]
Escrito estaba en las tablas del destino que caín tendría que reencontrarse con abraham.[2]
Ana María salió un momento a la calle, sin ninguna esperanza de encontrar al Angel y sin embargo estaba alli, como si hubiera sabido que se trataba de una despedida.[3]
[1] Brian Aldiss - Los superjuguetes duran todo el verano.
[2] José Saramago - Caín
[3] Mario Benedetti - Cuentos completos
sábado, octubre 15, 2011
La cuchara papa

Una papa se convierte en cuchara.
La cuchara salta al vacío y se inmola sobre un colchón.
El colchón que anda cansado sigue durmiendo, le pegó fuerte el atracón de la noche anterior.
Los resortes del colchón se hunden, se derriten y se filtran por una baldosa, llevándose consigo a la cuchara que yace herida.
El resorte-cuchara llega por un mecanismo desconocido, a la avenida, y se adhiere al poste de un semáforo que por alergia termina estornudando el resorte-cuchara que por estar derretidos, se adhirieron a una lamparita del semáforo, y el resorte-cuchara-lámparita cayeron justo sobre la sirena de un patrullero.
Como la luz roja faltaba del semáforo, los automóviles seguían de largo, y nadie chocó, y el patrullero que ya estaba varias cuadras delante, agregó un tono rojo a la típica luz azul.
Tal resplandor desconcertó a mas de uno que despistado, pensó que el patrullero era un carro de bomberos, y gritaban desconsolados ante tal engendro anti natural.
Y por la esquina donde estacionó el patrullero pasa un joven, riendo, caminando con soltura y tranquilidad, recordando haber dejado unas papas hirviendo, y una cuchara sobre la tapa de la olla.
viernes, octubre 07, 2011
Testigo de mi

Soy el avispón verde, soy Jackie Chan, un espía ruso en el café, una tapia, una venda que te cubre, un reflejo que no se ve, el árbol que no se ha escuchado caer.
Te miro de reojo y creés en la indiferencia como un valor rector de nuestras estupideces, y seguís mirando hacia adelante, y te enoja, como es que no te miro, que no aprecio tus pasos.
Soy una marmota, un oso panda y la puta de aquella película, soy ese grito que guardaste aquella tarde, la picazón de tus manos, esa pregunta que aún estas respondiendo.
Te saludo con mi sonrisa de todos los días, e inventás otra excusa para estar con esa cara, incontrolablemente irascible: sin embargo te sonrío y me caés bien, y aun así te vas, degustando el dolor que te causa no estar en tu propio cuerpo, no estar caminando en tus zapatos, no estar detrás de esa cara que no podes controlar, tan lejos.
Soy tu tia Marta, soy tu dolor en el ojo, esa escama del pescado que cenaste anoche, esa cama que dejaste exahusta en ese hotel barato, esos ojos que perdiste entre las ventanas de un subterráneo.
Escucho tu historia, de pronto me disperso, y vuelvo al hilo de lo que me contás, escapo, y escapás a mis escapismos, el diván te atrapa y te perdés, y ahora sos un pez, o un mono, y no te importa, todo vale para escapar, para obviar ese rostro que tenés, que bien sabés ajeno, que bien sabés que ya no tiene que ver con vos.
Soy esa mirada lasciva, el apretón de manos que te dijo lo que esos labios jamás dirían, soy esa pausa final antes del tono de marcar, soy la carta ganadora que no se ha jugado.
Me miro al espejo y te veo, te miro en la calle y me veo, los veo en las gradas y me veo, te escucho llorar y reconozco los llantos que fueron y todos lo que faltan. Reconozco en vos y en ellos la mirada que nos pertenece, las palabras que pareciendo ajenas son una leve traducción de nuestros desvaríos, te reconozco al reconocerme, y me olvido al olvidarte, pues al fin de cuentas, estamos acá.
domingo, agosto 28, 2011
Y vos.
Y una tarde clara.
Y una planta que se esconde pero no tanto.
Y un dia que termina.
Y un brazo que se extiende.
Y una sonrisa que mira al sol.
Y unas abejas que determinan el tiempo.
Y una promesa trivial.
Y otra sonrisa de barba y lentes.
Y la gente que pasa.
Y de pronto te digo aquello.
Y otra sonrisa de rouge que tan bien te queda.
Y te creo.
Y el pasado se esfuma.
Y nos vamos.
Y la gente sigue charlando y corriendo en el césped.
Y el asiento queda vacío.
Y todo es cierto y genial.
Y esta noche.
domingo, julio 17, 2011
Una bella nube
Decime tu nombre, que no te escucho.
Si, lo olvidé, y no es raro, no es raro
Si, hoy estoy triste, pero pasa...
Si, hoy estoy feliz, también pasa.
Contame cuanto lloraste, que te escucho, la vida es una loca linda.
Contame cuanto olvidaste, así recordamos juntos
Pasa, el olvido es así viste... como esas nubecitas que de pronto...
Te quise, si , puede ser, ¿Pero sabes algo? Uno nunca deja de querer, solo inventa excusas lindas
¿Que cosa? Si, puede ser, las noches son tantas pero tan cortas..que alcanzan poco
Hubiera querido mas, seguramente, las mañanas no compensan las horas, pero que lindo el sol...
Te creo, si, también pasa, como aquella vez que prometimos aquello, ¿Te acordás?
Hoy es tan lejos que ya me olvidé, repetime tu nombre, que me acuerdo que te quise, y que te mentí sobre haberlo hecho, porque uno inventa excusas, porque el olvido y esas nubecitas, y aquel perro que tuve, que bueno que era...
Mañana sabés que cosa, mañana sabes que nada, que quizá, si, no se, ya no recuerdo, pero esas nubes, ¿Qué lindas no?
No es raro, no, hubiera sido lindo, seguro, si, y tus hijos y la bebé hermosa que ya tiene sus propios nenes, que belleza, ¿Cómo se llama?.. ya no recuerdo, ayer hablamos de ella con mi hermano..si, ya no habla tanto ahora, duerme todo el día pobre.
Sabés que me olvido, sabés que una tarde desde esta ventana es nueva cada día, tiene su lado bueno...incluso olvidarme tu cara y tus nuevas canas, me alegrás como esas nubecitas... cada día.
Buenos dias hermosa dama, ¿Me recuerda su nombre?
Si, lo olvidé, y no es raro, no es raro
Si, hoy estoy triste, pero pasa...
Si, hoy estoy feliz, también pasa.
Contame cuanto lloraste, que te escucho, la vida es una loca linda.
Contame cuanto olvidaste, así recordamos juntos
Pasa, el olvido es así viste... como esas nubecitas que de pronto...
Te quise, si , puede ser, ¿Pero sabes algo? Uno nunca deja de querer, solo inventa excusas lindas
¿Que cosa? Si, puede ser, las noches son tantas pero tan cortas..que alcanzan poco
Hubiera querido mas, seguramente, las mañanas no compensan las horas, pero que lindo el sol...
Te creo, si, también pasa, como aquella vez que prometimos aquello, ¿Te acordás?
Hoy es tan lejos que ya me olvidé, repetime tu nombre, que me acuerdo que te quise, y que te mentí sobre haberlo hecho, porque uno inventa excusas, porque el olvido y esas nubecitas, y aquel perro que tuve, que bueno que era...
Mañana sabés que cosa, mañana sabes que nada, que quizá, si, no se, ya no recuerdo, pero esas nubes, ¿Qué lindas no?
No es raro, no, hubiera sido lindo, seguro, si, y tus hijos y la bebé hermosa que ya tiene sus propios nenes, que belleza, ¿Cómo se llama?.. ya no recuerdo, ayer hablamos de ella con mi hermano..si, ya no habla tanto ahora, duerme todo el día pobre.
Sabés que me olvido, sabés que una tarde desde esta ventana es nueva cada día, tiene su lado bueno...incluso olvidarme tu cara y tus nuevas canas, me alegrás como esas nubecitas... cada día.
Buenos dias hermosa dama, ¿Me recuerda su nombre?
viernes, junio 17, 2011
Your inner monster
Hoy es un día particular, ni por lo nublado ni porque ya dejé de contar las horas, ni porque me sienta cansado.
Te veo abatido, y con miedo.
Te imagino cobarde, pero quién no fue cobarde alguna vez...
Te imagino sangrando, pero quién...
Y te veo respirando, con lágrimas, el rostro en el suelo, arañando para desplazarte, pidiendo por agua sin decirlo y sin nadie para oír.
Te veo con una lengua que no se mueve, con una voz que no sale.
Veo ese pequeño monstruo que se mete en tu cuerpo y te habita, que respira por vos, mira por vos, y determina tus movimientos y esas ausencias...
Te veo caminando en la calle, como uno más, con una sonrisa compatible con ese bello mundo, con ese horrible mundo de desencuentros y monstruos de caras mas terribles que esas de las que huís.
Te veo animado por una energía que sale desde dentro del monstruo que te habita, tratando de desintegrarlo, temblando de una fiebre extraña.
Veo que a ese monstruo le queda bien tu piel, tus ojos y tu aparente dolor.
Veo como con cada palabra que no decís, el monstruo se fortalece, arrastrándose con mas fuerza y disfrutando de la frialdad del contacto de la piel lastimada con el suelo.
En tus palabras tu monstruo habla por vos, y hablan los dos, y ya no se con quién hablo, si con vos o ...
Cuando te abrazo siento que el monstruo teme, que se encoje y gime, reduciéndose a un espacio mas pequeño, y tu aliento deja de ser el de un dragón lastimado, y de pronto te encuentro.
Te veo en un tiempo hacia adelante, caminando tranquilo, con el monstruo lejos, te veo con una sonrisa sincera y un aliento nuevo, sin fuegos de dragón, encontrándote.
Te veo abatido, y con miedo.
Te imagino cobarde, pero quién no fue cobarde alguna vez...
Te imagino sangrando, pero quién...
Y te veo respirando, con lágrimas, el rostro en el suelo, arañando para desplazarte, pidiendo por agua sin decirlo y sin nadie para oír.
Te veo con una lengua que no se mueve, con una voz que no sale.
Veo ese pequeño monstruo que se mete en tu cuerpo y te habita, que respira por vos, mira por vos, y determina tus movimientos y esas ausencias...
Te veo caminando en la calle, como uno más, con una sonrisa compatible con ese bello mundo, con ese horrible mundo de desencuentros y monstruos de caras mas terribles que esas de las que huís.
Te veo animado por una energía que sale desde dentro del monstruo que te habita, tratando de desintegrarlo, temblando de una fiebre extraña.
Veo que a ese monstruo le queda bien tu piel, tus ojos y tu aparente dolor.
Veo como con cada palabra que no decís, el monstruo se fortalece, arrastrándose con mas fuerza y disfrutando de la frialdad del contacto de la piel lastimada con el suelo.
En tus palabras tu monstruo habla por vos, y hablan los dos, y ya no se con quién hablo, si con vos o ...
Cuando te abrazo siento que el monstruo teme, que se encoje y gime, reduciéndose a un espacio mas pequeño, y tu aliento deja de ser el de un dragón lastimado, y de pronto te encuentro.
Te veo en un tiempo hacia adelante, caminando tranquilo, con el monstruo lejos, te veo con una sonrisa sincera y un aliento nuevo, sin fuegos de dragón, encontrándote.
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